Sanpatricio.cl

Usted está en Inicio>Actualidad>Crónicas | Sitio oficial de la Parroquia San Patricio. HSMI

Mi propia Semana Santa

Por Verónica Sánchez

21 de Abril de 2005

Un joven se me acerca y me pide que escriba alguna reflexión sobre “como vivíla última Semana Santa”, con la ilusión, quizás, de leer un sabio mensaje catequístico. Al instante, me doy cuenta que, nada tendrá más valor que hablar desde mí, contando sentimientos y pensamientos.

Junto con agradecer esta invitación, puedo decir que desde niña siempre observé algunas prácticas religiosas en los días santos; entre otras, guiada por mi padre, quien junto con mis hermanos, y mientras mamá nos esperaba en casa, nos llevaba a recorrer las “Estaciones”, que consistían en visitar el día jueves santo entre 12 a 14 iglesias, desde las 20 horas, aproximadamente, hasta el anochecer y rezar alguna oración delante del Santísimo expuesto. Estas y otras devociones me marcaron profundamente.

Más tarde, y habiendo ya formado una familia, continué con éstas y otras prácticas como ayunos, retiros, etc. Este espíritu también lo iba trasmitiendo a mis hijas adaptándome a sus etapas de niña, de adolescentes y jóvenes. Con respecto a esta última etapa, sentía que todo estaba muy bien, pero que si estas prácticas no se traducían en manifestación de amor y comunión entre nosotras, no servirían de nada.

Y es así como desde hace algunos años la Semana Santa es para nosotras una etapa de encuentro profundo, donde nos sinceramos y sacamos afuera nuestras vivencias, poniendo en común nuestros sentimientos, nuestros problemas e incluso secretos que no nos hemos atrevido a contar antes. Esto lo hacemos el Sábado Santo por la tarde, después de haber vivido el jueves y el viernes en un clima de reflexión y meditación en casa o en algún retiro. Este sábado por la tarde es muy esperado por todas –como la Resurrección- pues sabemos que estaremos dispuestas a conversarlo todo en un clima de confianza y armonía. Para motivar mejor este clima, lo hacemos fuera de casa, yendo a un lugar agradable y sabiendo que después iremos a la Vigilia de Pascua de Resurrección.

La verdad es que en estos últimos años de de mi vida, me he dado cuenta que la Semana Santa se vive todos los días, que la vida misma es una Semana Santa, pues es en las vivencias del día a día donde se encuentran la vida y la muerte, la angustia y el miedo de Getsemaní, la soledad del abandono de los más cercanos, la pasión por la vida que se escapa, la ironía y humillación por parte de los enemigos que te desafían sin piedad y en definitiva, el peso y el dolor de una cruz que te aplasta y te hiere una y otra vez hasta que la haces parte de ti mismo… con-formándote a ella – “Quien quiera ir en pos de Mí , tome su cruz y sígame”-. Es decir, si quieres seguir avanzando en tu vida, asume tu realidad (sé humilde) y adáptate a la Voluntad Divina; ¡Vive tu propia Semana Santa!

Así, me he dado cuenta que la Cruz me recuerda cada día cuán vulnerable soy y que sola no puedo, y que la presencia de un otro es fundamental, pues no nos salvamos solos. No podemos confiar sólo en nuestras propias fuerzas, pues vivir, morir y resucitar es una hazaña que sólo puede hacerse con Aquél que la hizo primero, con ese Otro por excelencia, que nunca te abandonará y que siempre te será fiel —aunque, incluso, tú no lo seas—, y que sólo El transformará tu cruz en tu gloria para que venga a nosotros su Reino.

Antes de concluir elevo una oración al Señor, para que por medio del Espíritu Santo nos ilumine para saber vivir en lo cotidiano la Semana Santa de nuestra vida.

Con cariño para todos los jóvenes

Verónica Sánchez V.

Sanpatricio.cl - Versión 2 - Diseño: Sergio Nouvel