Vocaciones, "éste es el supremo problema del momento; en Génova en 1856-1865 han fallecido 247 sacerdotes, los nuevos son solamente 85. Así o peor es también en todas partes" escribía el padre José Frassinetti. Decía, " ciertamente Dios se ocupará de la Iglesia y del sacerdocio, pero también en esto el Todopoderoso desea nuestra colaboración". Analiza como causas de la crisis, entre otras: falta de fe, el materialismo, pasiones políticas y anticlericalismo, y la falta de medios económicos que permitan a Jóvenes con vocación seguir los estudios en los relativamente caros seminarios.
El 14 de noviembre de 1860, en Santa Sabina, se reunieron unos jóvenes que dieron inicio a la Pía Unión de los Hijos de Santa María Inmaculada: laicos que en el mundo encarnaran el ideal de pobreza, castidad y obediencia y tendieran a la perfección a través del ejercicio de la caridad. La Pía Unión se robusteció rápidamente en número y fervor, con intensidad de vida espiritual. Entre los primeros adherentes se encuentran: Agustín Lavageti, Enrique Guelfi, Pedro Olivari, Manuel Pedemonte, Pedro Ghiglione.
En el otoño de 1865 José Frassinetti propuso a algunos de sus jóvenes que optaran para la vida en común e inclusive disposición al sacerdocio si en alguno había vocación. El 14 de enero de 1866, día de Nuestra Señora de la Providencia, Pedro Olivari, Pedro Ghiglione y Manuel Pedemonte, en el Santuario de la Madonnetta, dan inicio a su vida en común, agrupados en la primera "Comunidad Residente", bajo la tutela de la Parroquia Santa Sabina. El 30 de mayo del mismo año, un niño muy pobre, Nicolás Ferretti, solicita poder estudiar para Sacerdote. Cesar Fasani, futuro salesiano, se agrega pronto al primero y ya en 1867 se ha formado un pequeño grupo de niños pobres que desean ser sacerdotes. Un diácono, Antonio Piccardo, colabora en la atención e instrucción del grupo.
La salud de Frassinetti siempre había sido excelente, y por eso a lo mejor no preocupó mucho en sus inicios la enfermedad que lo aquejó a partir del 26 de diciembre 1867. Sin embargo, en los días siguientes una pulmonía fulminante se manifestó con toda su fuerza y el 2 de enero de 1868, después de recibir los santos Sacramentos y besando en último acto la medalla de la Virgen Santísima, el Siervo de Dios entrego su alma al Señor. Sus restos mortales se guardan en Génova en la Casa Madre de los Hijos de Santa María Inmaculada.
La Obra, que él dejó en pañales, fue recibida en herencia por Antonio Piccardo que la desarrolló ampliamente. Unos 420 sacerdotes saldrían de los colegios de Génova, Pra y Rivarolo en los siguientes 30 años, abasteciendo Diócesis y Congregaciones (51 fueron religiosos) e inclusive dando unos 20 misioneros.
En 1903, los Hijos de María obtienen el rango de Congregación de Derecho Diocesano, y en 1904, y bajo el papado de San Pío X, una iniciativa casi personal del Santo Padre en favor de los HSMI culmina con un "Decretum Laudis", que unge a los Hijos de Santa María Inmaculada como Congregación de Derecho Pontificio. Como primer Superior General quedaría el Padre Antonio Piccardo.
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